Los trastornos alimentarios son afecciones graves de salud mental, que implican problemas serios sobre cómo se piensa sobre la comida y la conducta alimentaria. Se puede comer mucho menos o mucho más de lo necesario.
Son afecciones médicas, no son un estilo de vida. Afectan la capacidad del cuerpo para obtener una nutrición adecuada. Esto puede provocar problemas de salud como enfermedades cardíacas y renales, o incluso la muerte. Sin embargo, hay tratamientos que pueden ayudar a tratar estos trastornos.
Los trastornos de la conducta alimentaria son más frecuentes en las mujeres y, generalmente, se inician durante la adolescencia o la juventud temprana, aunque existen reportes de casos donde aparecen en la infancia o en la vida adulta. Estas enfermedades, que están caracterizadas por su cronicidad así como por la aparición frecuente de recaídas, provocan a su vez alteraciones en el funcionamiento psicosocial de los individuos, ya que, además de poseer un efecto devastador en los pacientes y en sus familias, se asocian a un alto riesgo de conductas suicidas. Ya que, frecuentemente se presenta asociación con otros trastornos psiquiátricos como son: depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y abuso de sustancias, lo que determina un marcado deterioro en el funcionamiento social. Estas enfermedades pueden poner en riesgo la vida de los que las padecen.
Se desconoce la causa exacta de los trastornos alimenticios. Los investigadores creen que estas afecciones son causadas por una interacción compleja de factores, incluyendo genéticos, biológicos, conductuales, psicológicos y sociales.
Un amplio espectro de situaciones puede precipitar los trastornos de la alimentación en personas susceptibles. Los familiares o amigos pueden burlarse repetidamente de ellas respecto a sus cuerpos, pueden participar en gimnasia u otros deportes que ponen énfasis en el peso bajo o una determinada imagen corporal. Las emociones negativas o los traumas como violación, abuso o la muerte de un ser querido también pueden desencadenar trastornos. Incluso un acontecimiento feliz, como dar a luz, puede provocar trastornos debido al impacto estresante del hecho que implica un nuevo papel en la persona y su imagen corporal.
Una vez que las personas comienzan a tener conductas de alimentación anormales, el problema puede perpetuarse. Comer compulsivamente puede establecer un círculo vicioso activo. Algunas personas se purgan para eliminar el exceso de calorías y dolor psíquico, luego comen compulsivamente otra vez para escapar de los problemas cotidianos. (Bulimia nerviosa).
Cualquier persona puede desarrollar un trastorno alimenticio, pero son más comunes en mujeres, como se mencionó al inicio. Estos trastornos aparecen con frecuencia durante la adolescencia o la edad adulta, pero también se pueden desarrollar durante la infancia o más adelante en la vida.
Los síntomas de los trastornos alimentarios varían, dependiendo del trastorno.
¿Cómo se diagnostican los trastornos alimenticios?
Debido a que los trastornos alimenticios pueden ser muy graves, es importante buscar ayuda si usted o un ser querido piensa que podría tener este problema. Para hacer un diagnóstico, su profesional de la salud puede utilizar:
Historia Clínica, incluyendo preguntas acerca de síntomas: ser honesto, sobre los comportamientos alimenticios y de actividad física para poder ayudar en el tratamiento.
Examen físico: en donde se evalúe los signos vitales, los indicadores antropométricos como la talla y el peso, y por consecuencia el IMC determinando el estado nutricional según el resultado.
Análisis de sangre u orina para descartar otras posibles causas de sus síntomas.
Otras pruebas para ver si tiene algún otro problema de salud causado por el trastorno alimentario. Estos pueden incluir pruebas de función renal y un electrocardiograma.
Tratamientos para los trastornos alimenticios.
Los planes de tratamiento para los trastornos alimenticios se adaptan a las necesidades de cada persona. Es probable que tenga un equipo de proveedores que lo ayude, incluyendo médicos, nutricionistas, enfermeras y terapeutas. Los tratamientos pueden incluir:
Psicoterapia individual, grupal y / o familiar: La terapia individual puede incluir enfoques cognitivos conductuales que le ayuden a identificar y cambiar los pensamientos negativos e inútiles. También ayuda a desarrollar habilidades de afrontamiento y cambiar patrones de comportamiento.
Atención médica y monitoreo: Incluida la atención de las complicaciones que pueden causar los trastornos alimenticios.
Asesoramiento nutricional: Los médicos, enfermeras y consejeros le ayudarán a comer de manera saludable para alcanzar y mantener un peso sano.
Medicamentos: Como antidepresivos, antipsicóticos o estabilizadores del estado de ánimo pueden ayudar a tratar algunos trastornos alimentarios. También pueden ayudar con los síntomas de depresión y ansiedad que a menudo acompañan a estos trastornos.
Por ello, la importancia de poderse detectar a tiempo, y no llegar a graves consecuencias, siendo así, con la ayuda de un trabajo interdisciplinario, entre terapeuta, nutriólogo y médico.
Será un trabajo complicado pero no imposible, ya que al paciente, se le debe motivar para seguir con el tratamiento y no caer, por otra parte, sería crucial el apoyo de la familia y personas de confianza, para que el sujeto sienta aún más la motivación. Y el tratamiento, junto con el plan nutricional funcione, y así el individuo tenga una calidad de vida.
Muy bien me fue de mucha utilidad
ResponderEliminares importante saber esta informacion para poder identificar cuando hay un trastorno alimenticio
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